MITOS Y LEYENDAS
La campana de Alotepec
Mi abuelo un día me preguntó: “¿Sabes por qué siempre de este lado suben aquellas nubes?” Como no lo sabía, le pregunté el porqué. Él me contó que, según platican los ancianos, todo se debe a un problema antiguo con el pueblo de San Andrés, a raíz de un malentendido y el robo de una capa.
Antes, cuando la gente caminaba solo por veredas porque no había caminos grandes, algunos abuelos fueron a la fiesta del pueblo de San Andrés. Al llegar, lo primero que escucharon fue el hermoso sonido de la campana, que retumbaba por todos los lugares. Asombrados, decidieron ir a verla.
Cuando subieron a la iglesia donde estaba la campana, la gente del lugar no los recibió de buena manera: los regañaron e incluso llegaron a golpearles. Molestos, dijeron: “¿Por qué permitimos que nos traten así? Hay que quitarles su campana para que aprendan.”
Así lo hicieron, salieron del pueblo y comenzaron a llamar a sus nahuales: los del trueno, del rayo, de la lluvia y del viento. Al atardecer, comenzó una fuerte tormenta. Una lluvia intensa azotó al pueblo de San Andrés; relámpagos, rayos y truenos caían dentro del pueblo. La tormenta fue tan fuerte que los pobladores no escucharon cuando los abuelos estaban quitando la campana de la iglesia. No se dieron cuenta hasta que ya se la habían llevado.
Cuando los abuelos llegaron a Alotepec, los ancianos del pueblo les dijeron que no debieron hacer eso, que no podían recibirlos con esa campana, porque era una vergüenza haber actuado así y dejar mal al pueblo de Alotepec. Entonces, los abuelos llevaron la campana al cerro y la colocaron allí, en rollándola con una serpiente de dos cabezas para que nadie la tocara.
Por eso, desde aquel entonces, las nubes suben de este lado, ellos son los abuelos que vienen a pedir disculpas al pueblo de Alotepec por haber cometido aquella falta.